En una clase centrada en el estudiante y basada en proyectos existen diferencias respecto del aula tradicional en el rol que asumen alumnos y docentes. Los docentes pasan menos tiempo transmitiendo información a sus alumnos, por lo que deben ser organizados y creativos para garantizar que estos comprendan el contenido que necesitan. En aulas centradas en los estudiantes, los docentes escuchan y observan a sus alumnos mientras trabajan, teniendo en cuenta las metas del aprendizaje.
La tecnología nos permite cambiar estas formas tradicionales de aprender, los estudiantes se convertirán en los protagonistas de sus propios aprendizajes. El docente un facilitador del proceso enseñanza – aprendizaje. Como consecuencia tendremos estudiantes con habilidades del siglo XXI y autónomos.
Los estándares de la Sociedad Internacional para la Tecnología en Educación, o International Society for Technology in Education (ISTE), indican que los docentes deben usar los recursos tecnológicos para su propio aprendizaje y el desarrollo profesional continuo. La investigación muestra que el desarrollo profesional debe ser continuo para que tenga un beneficio significativo y sea efectivo (Kinnaman, 1990).
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